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MONT SAINT MICHEL, MARAVILLA DE CONSTRUCCIÓN MEDIEVAL, RECIBE 3 MILLONES DE VISITANTES AL AÑO

Mont-Saint-Michel, Francia, frente a la costa de Normandía, se ha convertido en un atractivo que lleva a 3 millones de personas al año para conocer un sitio mágico, extraordinario y que surge de una leyenda en el año 709 en la que el arcángel Michel solicitó al obispo de Normandía la construcción de una Abadía.

Saint Michel aparece como algo sublime, una pirámide maravillosa, dijo el escritor Víctor Hugo en el siglo XIX.

A la distancia, cuando se va llegando al Monte, se observa una construcción medieval imponente, de grandes murallas y con un pueblo desarrollado en la parte inferior, que se agrega con un fuerte acento religioso por la presencia inicial de monjes benedictinos.

Reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1979, millones de personas llegan a este mítico lugar que está envuelto en una historia que en un tiempo fue prisión y también fortaleza inexpugnable que salió victoriosa durante la Guerra de los Cien Años.

Y es que también suma otra ventaja que tiene que ver con las mareas altas y bajas que separan a la isla de tierra firme, hecho que le permitió estar blindada ante los ataques de los ingleses.

LA ARQUITECTURA

La abadía del Mont Saint Michel es un monumento único. Tomando en cuenta la forma piramidal del Monte, los constructores de la Edad Media dispusieron los edificios en torno al peñón. La iglesia abacial, situada en la cima, reposa sobre criptas que sostienen una iglesia de 80 metros de largo.

El edificio de la Maravilla es el testimonio de la maestría arquitectónica de los constructores del siglo XIII. Lograron construir contra la ladera norte del peñón dos edificios de tres plantas. Fue necesario adoptar medidas técnicas: las estructuras se aligeran en la medida que se va dando altura y los contrafuertes sostienen el edificio por el exterior.

En el siglo X el Duque de Normandía instaló a monjes benedictinos mientras que en la parte inferior fue creciendo un pueblo.