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MI SANGUE SABUR

La piedra de la paciencia*

Mtra. Aurora Ruiz Vásquez

(Septiembre 1922-Abril 2016)

De Atiq Rahimi

Atiq Rahimi, de origen afgano, es el autor de la novela La Piedra de la Paciencia. Se doctoró en Comunicación Audiovisual en la Sorbona, habiendo pedido asilo político a Francia en 1984 por causa de la invasión soviética. Vive en París y él mismo adaptó y dirigió  sus novelas Tierra y Cenizas y La Piedra de la paciencia que alcanzó el importante premio Goncourt en Francia en 2008 y la llevó al cine con gran éxito. Otras de sus obras novelísticas son Laberinto de sueño y Angustia y Maldito sea Dostoievski.

Sangue Sabur significa “piedra de la paciencia”, una roca mágica que está en La Meca, según la Mitología Persa, y a la cual acuden millones de personas a contar sus penas, deseos y confiesan sus secretos más íntimos. Cuando la piedra absorbe todo y está rebosante de ellos, explota, liberando a los hombres de sus angustias. Para la protagonista su sangue sabur es su hombre.

La novela corta tiene pocos personajes: el matrimonio, dos niñas, la tía y el soldado. La trama es muy sencilla: una mujer sin nombre que cuida a su marido herido por una bala que se alojó en la nuca. Estuvo en la guerra y lo hirieron en una reyerta cualquiera. Permanece en estado vegetativo, no está muerto porque respira, pero tampoco vivo pues no conoce, está inmóvil, no habla y tiene los ojos abiertos día y noche.

La mujer permanece junto a él, lo alimenta por medio de una sonda, lo asea y le pone gotas en los ojos. Va desgranando las cuentas de su rosario negro repitiendo “Al-Qahhar” noventa y nueve veces  en cada vuelta de rosario. Tienen dos niñas que permanecen en la habitación contigua, lloran y piden alimento. En lugar de darles leche hay que comprar el suero que se termina rápido. ¿De dónde tendrán ingresos sí la familia de él y de ella los han abandonado?.  Sólo queda una tía a la que puede acudir.

La novela que se sitúa en Afganistán, la protagonista es un ejemplo de la mujer afgana  mucho tiempo maltratada bajo las normas de la ley patriarcal y la dominación absoluta de las costumbres.

Continuará..

*Pags. 37 y 38

Libro: Reseñas