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POLÉMICA Y DEBATE LITERARIO

Principiantes de

Raymond Carver

Mtra. Aurora Ruiz Vásquez

(Septiembre 1922-Abril 2016)

I de II partes

 

Después de diez años de la muerte de Carver, acaecida en 1988, se rescató la versión original de De qué hablamos cuando hablamos de amor sin correcciones, formada por diecisiete cuentos que Carver entregó a su editor Gordon Lish en 1980 bajo el título de Principiantes.

Éste mutiló en más del cincuenta por ciento el original, hizo una corrección exhaustiva en particular en los cuentos más largos con el fin de inventar una nueva forma literaria. Tener los dos textos nos permite, en forma objetiva, compararlos, cuantificar los cambios y su razón de ser, expresar opiniones personales sobre ambos, juzgar la mutilación de Lish y finalmente elegir el de nuestra preferencia.

Los cambios fueron cuantitativos y cualitativos. Según los editores, rescatar el libro original sin correcciones fue posible transcribiendo las palabras mecanografiadas que estaban debajo de las tachaduras manuscritas de Lish. La versión original de De qué hablamos cuando hablamos de amor se conserva en la Lilly Library de la Universidad de Indiana.

El título lo tomó Lish de una frase del cuento, dicha frase terminaría nombrando también al libro.

“En mayo de 1980 Carver escribió a Lish diciéndole que tenía entre manos tres grupos de relatos. Los relatos de uno de estos grupos habían aparecido previamente en revistas de difusión restringida o en alguna editorial pequeña, pero nunca había sido publicado por una gran editorial. Los del segundo grupo, bien había aparecido o estaban a punto de aparecer en varias publicaciones periódicas. Un tercer grupo, el más pequeño, lo integraban relatos nuevos aun en forma de texto mecanografiado. Estos tres grupos se unirían para dar lugar a Principiantes”, nos dicen los editores en el prefacio de la presente edición.

Raymond Carver tuvo una vida difícil en una época también difícil: trabajos mal pagados, problemas familiares, los efectos de la bebida. Alcohólico en recuperación mantuvo deseos infinitos de ser escritor y trabajó para ello intensamente, por lo que creo que se puso en manos de su editor, pensando, quizá, que sería su última oportunidad. Y lo fue, pues murió en la gloria pasajera.

Nos preguntamos ¿por qué los cambios o mutilaciones? ¿Con qué objeto? ¿Cuáles fueron y que mejoras consiguieron? Para obtener la respuesta es obligada la comparación minuciosa de los textos, párrafo por párrafo.

Continuará…

Reseñas

Págs. 69, 70.