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       LA MAMPOSTERIA: CARACTERÍSTICAS BÁSICAS

 

Por el Dr. e Ingeniero Juan A. Álvarez Gutiérrez                                                                                       

profesor e investigador de la UAM Xochimilco

 

La piedra, el ladrillo o ambos combinados; acomodados de tal manera forman lo que llamamos la mampostería, dicha combinación con el mortero que los aglutina son el elemento perfecto para elaborar muros, como se hacían en las construcciones antiguas; dando pie a una gran variedad de modalidades constructivas.

Hay que señalar que las propiedades de su estabilidad estructural dependen del arreglo o conformación de sus componentes y de las características mecánicas de los mismos. Las propiedades mecánicas de la mampostería varían en muy amplios intervalos y dependen de la calidad del material y del mortero que los aglutina; sin embargo, la interacción entre ambos materiales depende de la forma del aparejo, es decir de la distribución interna de los mismos; además, las propiedades del aparejo pueden verse afectadas por el deterioro ambiental.

Por estar sometido a un estado de esfuerzos de compresión, el conjunto experimenta un acortamiento en la dirección de los esfuerzos aplicados y un alargamiento en la dirección transversal (efecto Poisson). El mortero que es un elemento mucho menor en rigidez que la piedra, tiene deformaciones mayores, tanto en la dirección de los esfuerzos de compresión aplicados, como en la transversal…

En la superficie de contacto entre los dos materiales, las deformaciones transversales deben coincidir. Por esto, la interacción entre los dos produce una contracción transversal del mortero y una expansión de la piedra. Esto implica la aparición de esfuerzos de compresión en el mortero y de tensión en la piedra, ambos en dirección transversal.

Por la baja resistencia a la tensión de la piedra, dichos esfuerzos de tensión transversal producen un agrietamiento que crece a medida que la carga aumenta y que prevalece la capacidad del conjunto para resistir cargas axiales. La resistencia a la compresión del mortero no suele ser crítica por su pequeño espesor el cual queda confinado entre las piedras. Por el fenómeno anterior, la resistencia del conjunto es significadamente menor que la de la piedra, pero puede ser muy superior a la del mortero.

Cuando se trata de muros con aparejos regulares, como el de ladrillo y mortero, la resistencia del conjunto suele ser entre 30 y 40% de la de ladrillo; para mayores resistencias se usarán morteros de más alta calidad. En los arreglos irregulares como suelen ser los de piedra, los mecanismos de falla son diferentes; estos no implican el agrietamiento trasversal de la piedra, pero si la separación entre ellas, el abultamiento de un tramo de muro y la separación en franjas verticales, independientes, conduce al pandeo y a un colapso posterior. Con esto nos damos una idea de cómo trabaja un muro de mampostería y su aglutinante (mortero).