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LOS EMBLEMÁTICOS PORTALES DE VERACRUZ, ENTRE LA SOBREVIVENCIA Y EL ABANDONO PRIV ADO Y OFICIAL

LOS EMBLEMÁTICOS PORTALES DE VERACRUZ, ENTRE LA SOBREVIVENCIA Y EL ABANDONO PRIV ADO Y OFICIAL

 

Los Portales, sitio emblemático del puerto de Veracruz, agonizan desde hace varios lustros. A pesar del paso de diversas administraciones municipales, de diferente signo partidista, no habido munícipe que tenga la capacidad de mantener y mejorar un lugar que es referente de la ciudad y atractivo para turistas nacionales e internacionales.

Mucho tendría que ver el desapego a la historia de esta extraordinaria ciudad fundada por Hernán Cortés en 1519 y que se le considera el ayuntamiento más antiguo del continente americano.

Los antiguos portales han sido la estampa que han viajado a través de documentales, cintas cinematográficas, fotografías y celebraciones de toda índole que se han posesionado del imaginario colectivo.

Sin embargo, ahora todo parece ser de otra manera. El 50 por ciento del área se encuentra en uso pleno, pero el otro 50 por ciento de la calle de Lerdo, casi esquina con Zaragoza, se advierte el cierre  del hotel Colonial, bares y restaurantes  que no sólo están cerrados, sino incluso tapiados.

Hace años, durante la administración de Roberto Bueno Campos (1995-1997) se permitió que mesas y sillas de los negocios se instalaran en una parte de la arteria que antiguamente era una calle abierta al tránsito.  Ahora, ya se permitió la totalidad del perímetro, sólo contenida por la Plaza de Armas.

En esa misma época coincidió con el cierre del restaurante y hotel Prendes, que era también otro referente nacional. En su lugar se instaló un negocio de apuestas y ahí sobrevive, pero no la tradición que durante muchos años había distinguido la zona centro del puerto.

Ahí está puesto el reto para las nuevas autoridades. Pero tal vez sea necesario haya un mayor conocimiento del  valor histórico y de la importancia de mantener una presencia turística de primer nivel.

En estas fotografías que acompaña la información se observa la actividad y luminosidad de un área que todavía sobrevive, en tanto que la otra se encuentra en pleno abandono, bajo la indiferencia oficial y un futuro incierto.