
POLÉMICA Y DEBATE LITERARIO
Principiantes de
Raymond Carver
Mtra. Aurora Ruiz Vásquez
(Septiembre 1922-Abril 2016)
II parte y última.
En general puede decirse que el estilo se basa en la “escritura entre líneas”, idea que Hemingway resumió al afirmar que “se dice más callado”.
Leer y releer Principiantes es conocer a Carver y descubrir con sorpresa las bases de su escritura y las causas de la corrección extrema de Lish, son tan grandes los cambios que De qué hablamos cuando hablamos de amor no es totalmente obra de Carver. Lish, por ejemplo, suprime el pasado de las mayorías de los personajes, deja el presente perpetuo, la entrelínea y la sugerencia.
Carver era más tradicionalista: sus personajes tienen un pasado que lo explican en el presente y lo proyecta en el futuro. Se eliminan casi el total de las escenas de violencia física o sexual, así como los detalles sórdidos y escabrosos. Todo esto, Carver los consideraba parte de la vida real (realismo sucio) y por esa causa aparecen en sus textos.
Al comparar la versión original con la corregida, encontramos que fueron muchas las mutilaciones: en la página 263 faltan 8 renglones, en la 269 otros ocho renglones, en la página 275 desaparecen 25 renglones. El número de cuento, 17, no fue alterado, pero sí algunos nombres de personajes, Mel por Herb. ¿Con qué objeto?
Cuando el autor es corregido por su editor lo acepta siempre y cuando esté de acuerdo con la sugerencia, pero sin llegar al grado de mutilar o al extremo de cambiar ideas. La tarea siempre es hecha para mejorar el texto, no solo para reducirlo o cambiarlo. Algunos párrafos imprimidos, según mi gusto, se pudieron haber conservado pues eran referentes a la apreciación del paisaje, nos daba con ello noción del ambiente, tenían esas líneas un ritmo poético sin abundar demasiado.
Se dice que hubo un pacto entre ambos, pero no deja de ser un abuso del editor, que a pesar de haberlo lanzado a la gloria como autor consagrado, no tenía derecho a recortar algo que no había escrito. A Carver le dolió mucho la acción y tarde o temprano tenía que cerrarse el círculo, saldría a la luz el texto original.
Autor y editor, creo yo, tuvieron parte de la culpa al presentar una obra trabajada por los dos. Carver hizo mal en aceptar más del cincuenta por ciento de correcciones sin estar de acuerdo, también en no confesar que Lish lo llevó a la fama con un libro no totalmente suyo. Honestamente debió haberlo declarado.
De todas formas, como lectores, ganamos la forma de expresión de Gordon Lish aplicando la escritura entre líneas, la sugerencia y las características del minimalismo que distinguen a Carver.
Reseñas
Principiantes
Raymond Carver
Traducción de Jesús Zulaika
Barcelona, Anagrama, 2012.
320 pp.
Págs. 71 y 72.





